viernes, 9 de septiembre de 2011

Yo contra la “cosa”


¿Dónde estoy? Realmente no lo sé ni me interesa; solo sé que somos 10 hombres o así parece porque todos están sumamente aterrorizados, ¿A qué le temen? A la muerte... pero la verdad por lo que menos me preocuparía en estos momentos es por el simple hecho de morir porque eso sería lo mejor que podría ocurrirles, una muerte rápida y poco dolorosa.
¿Qué si yo tengo miedo? La verdad, no. ¿Por qué tener miedo? Si sé a lo que me enfrento. Si les soy sincero creo que soy el único que sabe los horrores que nos esperan detrás de estas rejas.
No sé cómo llegué aquí, me siento un tanto extraño y todo a mi alrededor está oscuro. En vez de ver a los hombres que me rodean solo siento su miedo y eso me hace saber que están aquí a mi lado, que no estoy solo en este purgatorio.
Escuchamos al público gritar como si esperasen algo demasiado grande. Oigo el sonido de los tambores y la puerta que nos llevará al infierno abrirse lentamente, todos formados esperando ser lanzados al abismo.
Yo estoy de último en la fila, no tengo miedo, solo quiero saber en dónde estoy y cuál es mi propósito aquí. El que está de primero de todos nosotros siento que es un luchador que al igual que yo no está sufriendo internamente como una pobre bruja a punto de ser quemada en la hoguera.
Se termina de abrir la puerta que nos conducirá a nuestro muy oscuro destino y el primero de la fila grita “Maten sin piedad porque ellos con nosotros no la tendrán”. En ese instante todos corremos hacia lo que parece una arena rodeada por millones de almas en pena que gritan sin cesar “¡sangre! ¡sangre!”; veo que en mis manos tengo un par de espadas y que en mi espalda cargo un pequeño par de ballestas. Empiezo a entender el infierno en el que nos acaban de echar y en ese momento el suelo comenzó a temblar.
Todo en cámara lenta empieza a pasar frente a mis ojos y veo una gigantesca criatura que sale del suelo y se devora sin piedad a tres de nuestros “compañeros”.
Ahora solo somos siete. Veo que la criatura se deja detallar por unos segundos mientras ruge y mata de miedo a todos los que estamos en este infierno. Varios se le lanzan encima y empiezan a clavarles sus armas. Obviamente nuestro objetivo es acabar con esta criatura, así que dejo de pensar tanto y empiezo a pelear.
En un instante luego de lo que parece un largo rato de batalla, esta abominación empieza aspirar un fuego verdoso y a matar uno a uno a los que se supone que son con los que cuento para sobrevivir. Cuando veo, solo quedamos el más valiente y yo, nos juntamos y yo le digo al hombre “esto se va poner bueno”. El decide lanzarse sobre la criatura, yo por alguna razón que no comprendo solo veo su sombra aproximándose hacia ella, pero a esta aterrorizante “cosa” si la detallo completamente, esto no tiene sentido.
Cuando veo el hombre se lanzó sobre el rostro de este monstruo y este de un solo golpe lo tira hacia el público… claro, cayó hecho pedazos y presencio como la “gente” disfruta de esta asquerosa escena. Ahora somos yo y la criatura.
Ella me ve directamente a los ojos y sin pensarlo le arrojo mis espadas al rostro, una logró detenerla pero la otra se clavó directamente en uno de sus ojos. Cuando veo, solo me quedan mi par de ballestas, las tomo, corro y le descargo con todo a esta “cosa”; sin piedad le destrozo el rostro aprovechando su debilidad en el ojo y esta cae herida en el suelo. Me acerco y siento al público aclamándome como si fuese alguna especie de héroe. Yo no les hago caso y simplemente me aproximo a esta “cosa” y la destruyo pagando una a una las vidas de los que, al menos intentaron, pelear a mi lado.
¿Cómo avatí con tanta facilidad a esta criatura? ¿Cómo explicar por qué podía detallarla tan perfectamente que sabia cuales eran sus puntos débiles?... la respuesta, no la sé, solo sé que ya no soy yo mismo si no otra persona.

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