viernes, 16 de septiembre de 2011

La última noche


Puedo recordarla como si hubiese sido ayer. Es un pensamiento oscuro que no sale de mi mente; fue la última vez que la tuve a mi lado.
Nos vimos a los ojos, simplemente sonreímos porque sabíamos lo que queríamos. Desde el momento que nos encontramos todo el mundo, que una vez parecía perdido, se torno en un cúmulo de emociones que sentía al tener esta chica tan cerca.
No fueron necesarias las palabras, solo las miradas, para saber que lo mucho que nos deseábamos. Ella me tomó de la mano y me susurró al oído "esta noche solo la quiero vivir contigo".
Los besos fueron los guías de lo que era el comienzo de un camino lleno de satisfacción. Sentía su pelo tan suave, el sabor de sus labios como una droga que no podía dejar de ingerir. Todo su cuerpo era como una dimensión perfecta en la que yo solo quería quedar a la deriva.
Con cada uno de sus gemidos el ambiente se tornaba cada vez más intenso. Sentía su cuerpo encima del mío, los besos no dejaban de estar presentes y ella moviéndose como una serpiente, mirándome fijamente a los ojos y gritando, gritando, gritando de placer diciendo "¡Sí! ¡Eres mío!".
Ella solo quería apoderarse de mí y de todos mis sentidos, pues sí que lo estaba haciendo. Lograba que ignoráramos todo, a pesar de eso yo sentía algo. Sabía que ellos nos estaban rodeando, pero el placer me hacía evitarlo.
Los últimos segundos parecían eternos, podíamos oírlos pero no nos importaba; no parábamos de besarnos. No sé qué estaban esperando pero la oscuridad empezaba a abrumarnos, todo pasaba tan lento que no llegué a sentir lo que pudo haber ocurrido en ese momento.
El último beso; en un instante me di cuenta que ellos se fueron. Ella ya no estaba aquí; esa fue la primera y la última noche que pude sentir lo que era tenerla amo lado. Solo porque ellos se la llevaron...

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