
La oscura noche cubre la ciudad, unos duermen mientras otros salen a disfrutar. Esperar algo de una noche, a veces resulta un tanto difícil, en si de verdad no sabes que podría pasar, algo bueno o algo malo, es algo que nunca sabrás.
Hay alguien que sí sabe que le espera todas las noches, ¿no sabes quién es?, es él, sí él, esa sobra que ves al fondo del pasillo, se escuchan unos pasos y tú todo tembloroso no sabes qué hacer, qué esperar, despavorido no te queda de otra que ver que pasará.
Él los ve y nadie lo sabe, los que lo saben, son pocos, porque la muerte no les da la oportunidad ni de notarlo. Son pocos los que viven para contarlo, porque raramente el se equivoca, no por el hecho de que falle al acabar con su víctima, si no que él sabe a quién elige y si te elige… lo que menos hará es perdonarte.
Gente que le hace mal a otros y muy confiados piensan que no les pasará nada, esas son sus presas preferidas. Al igual están esos que no aprecian la vida que tienen y se destruyen, saben que lo están haciendo y no les importa, estos a él le dan lástima, pero prefiere hacer que su sufrimiento sea más corto… así como tanto lo desean.
Hay veces, que él puede parecer un superhéroe y entonces tú al leer esto te despreocupas y dices “entonces no me pasará nada”, ahí está el error. Sí te puede pasar algo, él ve más allá de tus pensamientos y si simplemente le dio la gana, agarra y acaba contigo en un abrir y cerrar de ojos; así que confiarte, es lo último que debes hacer, ¿cuidarte? Tal vez, aunque defenderte no servirá de nada, porque el no te dará la oportunidad de que hagas un simple movimiento.
Te toma por sorpresa y tú apenas te das cuenta; luego de esto te despiertas, no sabes dónde estás y solo ves la oscuridad que te rodea. De repente intentas moverte y te das cuenta que no puedes hacerlo, estás atado a una silla; intentas gritar y la mordaza que tienes en la boca te impide hacerlo, por suerte si alguien a unos pasos de ti te escucha, esa sería tu única esperanza.
El problema, es que cerca de ti no hay nadie, solo él. Tú ahí muerto del miedo, no sabes qué hacer, sin saber que te espera, empiezas a rezarle a cuantos dioses creas que existen. Entonces, escuchas algo, algo mas que ese silencio tan tormentoso que te rodea; se enciende una luz encima de ti, pero aun así no logras ver nada tu alrededor… el miedo se apodera de ti, el frío empieza a subir desde la punta de tus dedos hasta tu frente, poco a poco y lo sientes, sientes su presencia y no sabes qué rayos hacer.
Oyes sus pasos, él se acerca a ti lentamente. Sientes su aliento, su respiración con cada paso que da, tú ahí eres la víctima y sabes que no sufrirás un lindo final. También oyes unos metales que chocan los unos contra los otros, las gotas de sudor ya ni saben por dónde salir de tu cuerpo de lo aterrado que estás. Así de repente vez una sombra moviéndose a tu alrededor, una sombra que te atormenta y solo se ríe de tu desgracia… tú solo sabes que esa sobra tal vez sea lo último que verás en tu vida.
En ese instante, ves que la sombra se detiene y empieza acercarse, cada vez la sientes más cercana a ti, sientes un nudo en la garganta y ahí lo tienes, él está frente a ti. Su aspecto te horroriza, ves que lo cubren puras prendas negras algo desgarradas, te das cuenta que se le notan pedazos de piel que le faltan y en su lugar solo logras ver sus huesos. Ahí empiezas a levantar la mirada, sin saber qué presenciarás y detallas su rostro… Él está ahí, viéndote, con su máscara blanca que cubra la mitad de su cara y la otra cubierta por una oscuridad, que apenas te hace notar sus terroríficas facciones.
Él en silencio te muestra sus dos cuchillos, se nota que son bastante antiguos y tú solo piensas que tienes a La Muerte en persona frente a tus ojos. Te hace una seña con su dedo, para que hagas silencio y escuchas su escalofriante y aguda voz diciéndote “esto no será rápido” y ves como solo así te sonríe, mientras tú pálido del terror, sin saber qué ocurrirá, no te queda de otra que sentir cómo será tu final.
Él toma uno de sus cuchillos y lo clava en tu rodilla, toma el otro y con el hace lo mismo, sientes el dolor, sientes la sangra correr por tus piernas. Lentamente empieza a sacártelos pero de forma que empieza a rasgarte la piel debajo de esta donde acaba de clavarte sus mortíferos cuchillos.
Agonizando del dolor, sabiendo que eso apenas era el principio, notas como empieza a pasarte sus cuchillas lentamente por toda la espalda, las clava levemente para que tu muerte sea más lenta y más dolorosa. Así prosigue a hacer lo mismo por todo tu torso, pareciera que sus cuchillas fueran un par de pinceles y con el dibuja la silueta de tu muerte por todo tú cuerpo.
Empiezas a agonizar, tienes la vista borrosa y no sabes cuanto más aguantarás, tanto es el dolor, que notas que ya no sientes nada… solo la muerte llegando y consigo el final de tanto sufrimiento que haz pasado.
Tú te preguntarás que cómo sé todo esto, ¿tal vez soy un sobreviviente?, ¿tal vez he presenciado estos espantosos espectáculos?... la respuesta es muy simple, yo, soy él.
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