sábado, 9 de julio de 2011

Por donde todo comienza


Tú llegas una noche y no sabes qué hacer. Tú llegas esa noche y piensas si salir. Tú llegas y dices por qué no aventurarme por ahí.
Te arreglas, te pones una buena pinta y sales en busca de algo diferente. Estás sumamente cansado de siempre lo mismo, el típico local nocturno, todos emperifollados como si fuesen a un concurso de belleza, la misma música cochina que resulta tan fastidioso tener que aguantársela toda una noche, tú estás en busca de algo, de algo diferente.
En tu búsqueda, una voz te susurra, te volteas y no ves a nadie. De repente vuelves a escuchar el susurro que te dice “si buscas un sitio diferente, yo tengo el indicado para ti”.
Tentado por tus ganas de querer aventurarte esa noche, le respondes a la imagen que no logras detallar entre las sombras diciéndole “si digo que sí, ¿cuál es el precio?”. La sombra se ríe y te dice “un precio justo, por algo tan bueno que te ofrezco, simplemente me tendrás que dar tu alma, eso es todo”, tú te sorprendes al escuchar esto, pensando que era ilógico lo que te decía esa persona a oscuras, accedes a su propuesta.
Notas que la sombra sonríe y te dice “ven pasa por aquí, bienvenido seas”. Bajas unas escaleras y te encuentras con una gran puerta, con un letrero que dice “la mejor y ultima rumba de tu vida, entras y nunca podrás salir de ella”, al leer esto, lo primero que pensaste es que encontraste la aventura que tanto andabas buscando, ves hacia arriba y detallas el nombre de ese extraño pero interesante local “Inframundo”, tú solo te ríes y sin pensarlo mucho, abres la puerta y entras, a lo que tal vez será tu primera y ultima noche más salvaje de tu vida.
Al estar adentro, ves que el lugar es gigantesco, está repleto de personas y notas que tiene muchos ambientes, lo primero que piensas es “veamos de qué se trata esto” y te aventuras a revisar uno por uno los sectores de este local.
El primero que ves, es un área de pura música electrónica, repleta de mujeres hermosas con corsets blancos, ligueros, alas de ángeles y tacones altos, todo un éxtasis paradisiaco.
El segundo sector con el que te encuentras es uno donde al parecer se escucha puro “Rock and Roll” de todos los tipos habidos y por haber, ves más chicas, todas disfrazadas con corsets negros, unos cachos y unas alas de diablitas, en cacheteros y tacones altos, una de estas más sexy que la otra.
El tercer sector, era uno muy extraño de verdad, en la entrada de éste, había una gigantesca fila, tú te preguntabas “¿Por qué será esto? Debe ser algo muy bueno?. Cuando te das cuenta de lo que es, ves que es una sección de la discoteca especializada en hacer tatuajes, es decir, todos en esa fila estaban esperando para hacerse una marca en el cuerpo. Todo en pleno local nocturno y con la fiesta bien armada, tal vez algo loco, pero al parecer es una gran experiencia, esto de tatuarse en medio de una rumba. Lo extraño del asunto es que el tatuador estaba como disfrazado o al menos eso pensaba, era una especie de “muerte” encapuchada y con un par de alas negras, bastante terrorífico pero al parecer hacía muy bien su trabajo.
Luego te encuentras finalmente con el último sector de esta peculiar discoteca. Apenas entras, ves cámaras por todos lados del techo, en las paredes, en la barra, todas bien protegidas, todas captando lo mismo. Al parecer, ese era EL cuarto donde todos en plena rumba decidían tener horas de placer sexual. Las cámaras captaban todo esto, la acción era grabada y llevada quién sabe donde, lo único que pensaste de eso fue “esto debe ser un buen negocio, vender pornografía en estilo reality show de todas sus rumbas”, loco, peligroso pero bastante astuto.
Entonces al final de todo me di cuenta, que en este lugar eso de “aburrirse” era un mito. Ves montones de chicas tatuadas pasando frente a tus narices, chicas y chicas deseándose entre si, lo único que se te vino a la mente en ese momento fue “pues para esto supuestamente vendí mi alma, al parecer fue una buena inversión y tal vez me quede un buen rato”.
Tú al decidir eso y al darte cuenta que todo lo que tienes a tu alrededor, ves que esta era la propia rumba para acabar los trapos de la mejor manera posible.
Luego reaccionas, te das cuenta que tienes algo en el bolsillo, una especie de sobre, lo abres y ves que dice “ya conoces mi local, tú misión aquí es nunca dejar de bailar, beber, tatuarte y tener sexo, sexo y más sexo. Disfruta de todo y gracias por tu alma, como puedes ver el sacrificio valió la pena. Firma atentamente y dándote la bienvenida al Inframundo, nada mas y nada menos que el… innombrable”.
Buscabas una noche de aventuras y ahora te das cuenta de que “por donde todo comienza, si caes, nunca vas a ver un final”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario