lunes, 30 de enero de 2012

Mejor cierro los ojos


Vivo en una oscuridad absoluta en la que mis pensamiento se pasean de un lado al otro sin que nadie los detenga. La lluvia cae cuando me siento solo, triste, todo se inunda cuando la esperanza se ha ido. La lluvia a veces no cesa, la verdad esto no me molesta, lo que si no quiero es sentir que tengo un vacío al lado mío.

En esta oscuridad me doy cuenta de que todo puede ser cómo yo quiera, a veces en ella las cosas se salen de control y pareciese que algo más controlase este mundo en el que aparentemente me la paso solo. Si te pones a pensar mucho, pareciera que la oscuridad se apodera de todo, si no te pones a pensar en nada, ves cosas salir sin ser esperadas.

A veces el cielo es azul, en otros momentos es rojo como la sangre y en algunas oportunidades está totalmente negro. Si te quedas viéndolo detalladamente puedes percibir que algo se mueve, puede ser una cosa, o dos, o tres, no sabemos, ni cuántas serán, ni, exactamente, qué podrá ser todo eso.

Un vacío en algunos momentos se apodera de este extraño pensamiento, esta sensación es horrible, el hecho de sentir que no hay nada ni nadie, que estás tú, intentando entender qué pasa, pero no logras descifrar nada. El tiempo pasa lento, muy lento, tan lento que un segundo se puede volver una eternidad cuando sientes que no hay nadie que te pueda dar la mano.

Criaturas por doquier, esto parece de película, todo lo que una vez soñabas, lo tienes ahora frente a tu cara. Muchas te saludan, otras simplemente te ignoran, parecen ser inofensivas, pero es mejor no averiguarlo. En el cielo no vuelan aves si no dragones gigantes que cuando el ambiente te molesta forman ríos de sangre. Hay zombis por todas partes, caminan, caminan y caminan, solo eso, buscando –me imagino- que algún alimento, pues yo mejor ni me les acerco.

Este mundo cambia constantemente, algo produce un alteración en todo esto. Hay momentos que ves grandes murallas y en otros simplemente vez un mar de lágrimas. Puedes llegar a ver personas muy animadas y que de repente se empiezan a transformar en algo indescriptible, una cosa con unas alas gigantes, todas se elevan por los aires y queman pueblos sin dejar vivo a nadie.

Aquí la gente es feliz, a pesar de que un cataclismo venga y lo destruya todo, al final las personas no dejan de sonreír. Es impresionante cómo encuentran la manera, cómo consiguen siempre una razón para volver a levantarse y seguir con su vida. Todos se respetan, se toleran, se quieren, no soportan ningún tipo de incompetencias, por eso es que debe ser que este mundo es perfecto; porque no hay gente que venga y dañe lo que el otro cosecha.

Puede que muchas veces todo esto me de miedo, pero al final, cuando siento la soledad, llega ella y me dice “no pienses que si no hay brisa, significa que el viento ya no quiere que tu sonrías”. Ella, me hace ver las cosas de otra manera, me levanta cuando me caigo, me abraza cuando siento un vacío apoderándose de mí, me besa en esos momentos que el mundo se viene abajo y de repente, ves que todo se ha salvado.

Me pregunto, ¿qué pasará si cierro los ojos?, ella me dice que no es bueno que lo haga, pero que aunque así lo sea, debo hacerlo. Cierro los ojos y me doy cuenta de que todo era mentira, que ese mundo, no es la realidad en la yo vivía. Me doy cuenta que donde de verdad yo pertenezco es tan vacío, tan superficial y tan grotesco, que por eso digo que mejor cierro los ojos.

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