sábado, 6 de agosto de 2011

Cuarto frío


Aquí estoy, muriendo de frío en un cuarto frío. Congelado y vacío, lleno de paredes blancas y sin saber qué rayos hago yo aquí. Sin pensarlo mucho empiezo a recorrerlo a ver a donde llego, pero aun teniendo mucho frío.
Caminando por ese pasillo blanco empiezo a ver personas que nunca había visto en mi vida, todas haciendo algo diferente, me pareció un tanto extraño y empecé a detallarlas una a una. Habían algunas llorando, tanto que creo que podía ver sus almas esparcidas por todo el suelo; otras riendo sin parar, pareciendo que podrían morir en cualquier momento (al menos lo harían felices); también habían algunas con una simple sonrisa, que me miraban sin decir nada y otras que no tenían ninguna expresión en el rostro, parecía que estuviesen muertas o que les hicieron alguna especie de “exorcismo de sentimientos”.
No comprendía nada, ahora estaba mucho más confundido. Lo que me llamó la atención es el hecho de que todas esas personas fuesen mujeres, entonces yo me preguntaba “¿por qué solo mujeres?”, “¿por qué estaban allí?. De verdad que mi duda parecía imposible de ser aclarada, pero ahí estaba aun teniendo mucho frío.
De repente vi al final de aquel cuarto a una chica solitaria, de los lejos ella me veía y me dije a mi mismo “¿por qué no?”, y decidí acercármele. Mientras caminaba hacia ella parecía que la habitación sea hacía cada vez más grande, no lograba alcanzarla y me desesperaba.
Ella notó que intentaba acercármele y se puso de pie, con el dedo me hizo una seña para que fuese hasta ella. Esto hizo que me desesperase mucho más, por el hecho de saber qué quería esa chica que no sé de qué manera logré llamar su atención.
Al fin logré alcanzarla, estábamos frente a frente viéndonos a los ojos, yo aun teniendo mucho frío, sin saber que hacer empecé a detallarla. Cabellos negros como la oscuridad cuando quiere rodearte y apoderarse de ti sin piedad alguna, labios gruesos y rojos, tan provocativos, como para besarlos todo el día sin parar ni tan solo un segundo, su piel se veía tan suave, como el agua de una playa cristalina de una isla del caribe que no quieres dejar de sentir de lo relajante que puede llegar a ser.
No sé qué podría estar pensando, pero en un instante solo me sonrió y me hizo otra seña con el dedo, llevándolo hasta sus labios rojos y con el diciéndome que no mencionase ni una palabra. Entonces se sacó su lengua y solo la pasó un par de veces por su dedo, dejándome con una confusión mental, sin saber si quería tener sexo o simplemente estaba jugando con mi mente.
Se me acercó, tomó mi mano y me jaló en dirección a donde estaban las otras chicas. Yo simplemente me dejé llevar, sin saber que quería, la verdad no me importaba, porque aun teniendo mucho frío, ya empezaba a sentir un poco de calor.
Llegamos donde las demás chicas y de repente la que encendió mis sentidos sacó un pequeño control de sus pantis negros, tocó un botón y de la nada empezó a sonar “Sofi Needs A Ladder” (de Deadmau5). Yo simplemente no comprendía un carajo, pero era buena música, así que no me molestaba.
En ese instante todas las chicas a nuestro alrededor se empezaron a desnudar y a tocarse entre si, sí una orgía de más de 20 mujeres, una más sexy que la otra… el paraíso. Aun teniendo mucho frío, pero en ese momento esa sensación empezó a desaparecer (se pondrán imaginar cómo me sentía).
Di un paso a ver qué ocurría y la chica del panti negro me detuvo, haciéndome una seña con el dedo de que no podía moverme de ahí, pero en realidad creo que me quiso decir “mira pero no toques”, “maldición” fue lo único que se me vino a la mente.
En ese momento, la chica del panty negro me dejó ahí, se metió entre todas las chicas, caminando y a su paso tocándolas una a una, a algunas las besaba con cada paso lento que daba. Sin saber de dónde, ahí había un sofá de color negro, ella se acostó y empezó a acariciarse todo el cuerpo lentamente con sus manos.
Luego de hacer eso, teniendo los ojos cerrados, su mirada salió a la luz de nuevo y se me quedó viéndome fijamente, detallándome de pies a cabezas, haciendo esto mientras con una sonrisa pícara mis sentidos no era lo único que alteraba.
Entonces, pasó su mano de abajo hacia arriba, pasando por sus piernas, por su parte intima, lentamente así llegando hasta su ombligo descubierto y luego pasándola entre sus PERFECTOS pechos, la subía poco a poco por su cuello y llegó hasta sus labios rojos. Después de ese espectáculo que pasó en solo unos segundos pero que pareció toda una eternidad, me hizo una seña con el dedo para que me acercase a ella.
Efectivamente –ni pendejo que fuese- me acerqué a ella, la besé, me sentó en el sofá y de repente me vi rodeado por ese paraíso de mujeres desnudas, todas deseándome y yo solo queriendo a una, la de los labios rojos y panti negro. Ella se acercó a mi oído y me susurró “Bienvenido al cuarto frío, donde pocos sobreviven cuando se pone realmente caliente, ¿sobrevivirás?, ya veremos”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario